El héroe de “nosotros”
El Salón de la Justicia • Sermon • Submitted • Presented
0 ratings
· 3 viewsJesús es el medio y el fin de nuestra unidad como comunidad de fe.
Notes
Transcript
Los cinco sentidos
Los cinco sentidos
Tenemos cinco sentidos (vista, olfato, gusto, oído y tacto). Algunos han sido privados de alguno de ellos, pero en su mayoría, tenemos cinco, quizás seis.
Los sentidos nos permiten percibir el mundo que nos rodea. Lo que percibimos a través de nuestros sentidos es traducido en nuestro cerebro creando ideas y memorias.
Lo que percibimos a través de los sentidos es una de las vías principales a través de las cuáles comprobamos la realidad.
Comprobamos la realidad a través de nuestros sentidos.
Dicho de otro modo, solo creemos algo (lo consideramos como verdad) cuando lo podemos comprobar a través de los sentidos.
Un sentido prueba a otro, por ejemplo, cuando vemos una comida que no tiene mucho atractivo, pero al probarla o incluso con solo olerla, comprobamos que tiene un rico sabor.
No crees que el pastor se rapó cocobolo hasta que no lo veas. Ver para creer.
Le damos mucho valor a nuestros sentidos como método de comprobación de la realidad.
Los sentidos nos sirven para percibir e interpretar la realidad. Esto quiere decir que no solo creemos por lo que percibimos a través de nuestros sentidos, sino que hay un proceso de interpretación que filtra lo que percibimos.
Percibir e interpretar
Percibir e interpretar
Lo que percibimos a través de nuestros sentidos es procesado por nuestro sistema neuronal para reconocer o comprobar el entorno, este es un proceso naturalmente biológico.
Pero la interpretación es tomar la información de los sentidos y procesarla en nuestro sistema cognitivo para comprenderlo y explicarlo, este es un proceso naturalmente cognitivo.
Ambas vías naturales aterrizan en los sistemas emocionales, provocándonos sensaciones y permitiéndonos tomar posiciones a favor o en contra de lo que pasa a nuestro alrededor.
De esta manera nuestro sistema biológico y emocional están conectados entre sí.
La percepción es un proceso biológico y la interpretación es un proceso que alcanza el alma.
Es aquí donde entra un personaje del que hablamos poco, pero su experiencia nos introduce y aclara muchas de estas cosas.
Se trata de Giezi, el servidor del profeta Eliseo. Él había visto cosas que sus ojos naturales le hacían percibir, pero que no podía encontrar una lógica para interpretarlo.
Si le preguntamos, quizás nos diga que vio un hombre lleno de lepra que después de la palabra del profeta estaba limpio. ¿Su percepción? Estaba enfermo y ahora sano. ¿Su interpretación? Un milagro de Dios por voz del profeta. Era la intepretación correcta, aunque pudo haber interpretado otra cosa diferente ante lo que percibió, dándole otra explicación.
El sentido espiritual
El sentido espiritual
Pero si lo escuchamos con atención, Giezi nos dirá que esa no fue la experiencia más poderosa y asombrosa que vivió.
Giezi no era un profeta ni tenía un título sobresaliente. Era un sencillo asistente que había visto cosas impresionantes y las interpretaba como milagros de Dios.
Pero lo que él vivió fue más allá de lo que había vivido.
Ver lo imposible no es lo mismo que ver lo invisible.
Todo pasó el día en que el rey enemigo quería capturar a Eliseo por ser un informante de todas sus estrategias, lo cuál le quitaba la ventaja.
El rey de Siria mandó un ejército con caballería y carros de combate para capturarlo y Giezi, muy de manaña, los vio a lo lejos. Se apresuró a decirle a Eliseo, su prisa no era tanto pidiendo auxilio, sino pidiendo una intervención sobrenatural, como las que ya había visto.
Pero esta vez lo que sucedió le cambió la vida para siempre, porque pudo experimentar algo completamente diferente.
Ese vacío que había entre lo que sus ojos veían y lo que interpretaba resultó ser más profundo y amplio de lo que imaginaba.
Eliseo oró por Giezi la misma oración que yo quiero hacer por cada uno de ustedes en esta mañana:
17 Eliseo entonces oró, y dijo: «Oh Señor, te ruego que abras sus ojos para que vea». Y el Señor abrió los ojos del criado, y miró que el monte estaba lleno de caballos y carros de fuego alrededor de Eliseo.
Ese día Giezi experimentó un sentido que iba más allá de los naturales: su visión natural fue secuestrada por la visión espiritual y vio lo que pasaba en el mundo espiritual.
Hoy oro para que lo que hemos estado hablando acerca de la comunidad puedas percibirlo e interpretarlo desde los sentidos espirituales, no los naturales.
La comunidad de fe no es un ideal humano
La comunidad de fe no es un ideal humano
La comunidad cristiana es, en primer lugar, de carácter espiritual; lo social y emocional viene después.
Esto es contenido de fe sólido, de peso. Aquí se diferencian los niños de los hombres. Pomprender esta verdad se requiere madurez.
¿Recuerdan el estudio que hicimos sobre la iglesia de Corinto? Pablo se refirió a su falta de madurez.
2 Les di a beber leche, no alimento sólido, porque todavía no podían recibirlo. En verdad, ni aun ahora pueden,
3 porque todavía son carnales. Pues habiendo celos y discusiones entre ustedes, ¿no son carnales y andan como hombres del mundo?
Cuando nuestros ideales humanos son depositados sobre la comunidad de fe quedamos decepcionados, porque no se cumplen nuestras expectativas.
No pertenecemos solo porque haya una necesidad de pertenencia, sino porque la comunidad es el diseño espiritual de Dios de un cuerpo cuya vida depende de Jesús.
Sin Jesús, solo seríamos un grupo social más, supliendo necesidades meramente humanas.
Si en una iglesia no está Jesús, es solo un grupo religioso virtuoso y bien intencionado.
Es la presencia de Cristo en nuestra comunidad quien nos diferencia de cualquier familia y grupo al que pertenezcamos.
16 Cristo es quien va uniendo a cada miembro de la iglesia, según sus funciones, y quien hace que cada uno trabaje en armonía, para que la iglesia vaya creciendo y cobrando más fuerza por causa del amor.
Esta es una verdad profundamente espiritual.
La comunidad de fe es una realidad profundamente espiritual.
Jesús: la fuerza de lo imposible
Jesús: la fuerza de lo imposible
Jesús nos pide amar a nuestros enemigos, pero seamos honestos, no es fácil hacerlo.
La misma oración que Jesús nos enseñó es confrontativa e incluyente. Nos fuerza a amar a los demás y a perdonarlos para ser perdonados (estudio Bíblico).
Si le preguntamos con sinceridad: ¿por qué nos pide algo que no podemos hacer? Él nos dirá que Él sabe que no podemos, pero que él si puede y está dispuesto a hacerlo por nosotros.
Ahora bien, ya Jesús ama a nuestros anemigos, pero somos nosotros quienes debemos amarlos, entonces, para que ese amor de Jesús por nuestros enemigos sea también nuestro, necesitamos tener a Jesús en nuestra vida. Si él habita en nosotros podemos amar a nuestros enemigos a través de Jesús.
Amamos a nuestros enemigos y a nuestros hermanos porque Jesús habita en ellos, pero también y principalmente porque habita en nosotros.
Si amas a tu hermano solo porque Jesús está en él, Jesús no está en ti.
Podemos amar a otros porque Jesús está en nosotros. La evidencia de que Jesús habita en ti es que puedes amar a los demás.
A veces, en nuestra fuerza y lógica, es difícil amar a algunos; pero podemos hacerlo por el poder de Cristo operando en nosotros.
La comunidad de fe es espiritual, no puedes percibir e interpretar la comunidad de fe desde los sentidos naturales, porque confundes lo que está pasando.
Debes ver, como Giezi, con tus ojos espirituales para comprender lo que está pasando en la comunidad de fe.
Cada decepción a tus expectativas que provoque la comunidad es un recordatoria de tu necesidad de la gracia de Dios a través de Jesucristo.
27 a quienes Dios quiso dar a conocer las riquezas de la gloria de este misterio entre los no judíos, y que es Cristo en ustedes, la esperanza de gloria.
Es Jesús el centro de nuestra comunidad. Necesitas la comunidad. Naciste para la comunidad de fe, pero esta comunidad es, en primera instancia, espiritual.
Oro para que Dios abra los ojos de Casa de Gracia para que podamos ver.
